Identigan
Plantas de beneficio y exportadores

La trazabilidad que le va a exigir la ley empieza en el potrero

Desde junio de 2026 las plantas de beneficio, subastas, comercializadores y exportadores deben acreditar predios georreferenciados y guías por animal. Identigan captura ese dato en la finca, con la ubicación tomada por el lector RFID en el momento del manejo.

Para equipos de calidad, sostenibilidad y cadena de abastecimiento

Ley 2585 de 2026, artículo 11

El eslabón industrial pasó de trabajar con lotes a responder por animales

El 4 de junio de 2026 se sancionó la Ley 2585 de ganadería sostenible y libre de deforestación. Colombia es el primer país de bosque tropical en sancionar una ley de trazabilidad ganadera.

Su artículo 11 obliga a las plantas de beneficio, las plantas de transformación y desposte, las subastas, los comercializadores y los exportadores de ganado en pie a montar políticas de debida diligencia. Deben custodiar la identificación georreferenciada de los predios de cría, levante y ceba; el registro de la movilidad del ganado mediante las guías oficiales por animal; y la consulta a los sistemas interoperables.

Hasta hoy la planta opera con predio y lote, a través de la guía sanitaria de movilización. La ley mueve el requisito de lote a animal. Esa distancia es exactamente lo que Identigan produce todos los días en la finca.

Cómo se captura el dato

La ubicación la pone el lector, no el teclado

Cada registro que hace el ganadero en la app queda sellado con tres datos: quién lo hizo, cuándo y dónde. La parte importante es la regla que gobierna el dónde.

La ubicación se adjunta únicamente cuando el código del animal entró por el lector RFID y solo si la posición del GPS tiene menos de diez minutos. Si el dato se digitó a mano, no lleva ubicación. El criterio es simple: el lector no miente, porque para leer el chip hay que estar al lado del animal.

Ese sello acompaña los eventos que marcan la vida productiva del animal: nacimiento, vacunación, servicio, pesaje, venta y muerte. No es una coordenada declarada al final del proceso, es un rastro que se va construyendo en el corral.

Qué puede recibir su operación

Lo que ya existe hoy en el sistema y lo que se define con cada aliado en la integración.

Consulta por chip, en el momento

Un conector con autenticación devuelve el historial completo del animal a partir del número de chip. Se lee el dispositivo en la rampa y la ficha aparece, sin digitar nada.

Coordenadas por evento, no por declaración

Cada registro capturado con lector lleva su punto GPS y su fecha. Es el insumo que pide la debida diligencia y el reglamento europeo sobre los establecimientos donde estuvo el animal.

Cadena de custodia por embarque

La app agrupa en una sola sesión los animales escaneados de una venta. Esa sesión es la unidad que recibe la planta, con el detalle animal por animal.

Captura sin conectividad

El predio proveedor registra sin señal en el corral y sincroniza al volver la cobertura. Ningún esquema que exija estar en línea durante el manejo se cumple en campo.

Dispositivos bajo norma internacional

Microchips y chapetas electrónicas FDX-B bajo ISO 11784/11785, con opciones de certificación Full ICAR, que es el estándar que exige el Dispositivo de Identificación Nacional.

El proveedor adopta porque le sirve

El ganadero usa la app para manejar su hato, no para llenarle un formato a la planta. Por eso el dato se sostiene en el tiempo en vez de morir a los tres meses.

Lo que cambia frente a la operación actual

El origen se acredita con el número de predio de la guía sanitaria.

Cada animal llega con su código único y el historial del predio donde estuvo.

El monitoreo satelital dice si el polígono tuvo deforestación, pero no qué animal pastoreó ahí.

La capa individual se une al polígono: qué animal, en qué punto y en qué fecha.

La información del proveedor llega en planillas, cuando llega.

El dato se consulta por chip contra el registro que el productor ya mantiene.

Una auditoría obliga a reconstruir el origen a mano, predio por predio.

El rastro ya está sellado con usuario, fecha y coordenada desde el día del manejo.

Las coordenadas se declaran en un formulario al cierre del proceso.

Se capturan en el corral, con el lector, en el momento en que ocurre el evento.

Paso a paso

Cómo sería un piloto

1

Elegimos un grupo de predios proveedores

Se arranca con un conjunto acotado, idealmente de una zona con exigencia de origen, para medir contra la operación actual sin mover toda la cadena.

2

Los predios registran con lector

El ganadero identifica y maneja su hato con la app y el lector RFID. Registra sin internet y sincroniza al salir del potrero. Para él es gestión de finca, no un trámite.

3

Conectamos la consulta con su sistema

La planta consulta por chip mediante el conector autenticado, o recibe el consolidado del embarque. El alcance y el formato se definen con su equipo de tecnología.

4

Se evalúa contra el requisito

Se contrasta lo capturado con lo que exige la debida diligencia del artículo 11 y, si aplica exportación a la Unión Europea, con la geolocalización de establecimientos.

Una precisión sobre el argumento comercial

No sostenemos que la trazabilidad individual le dé un sobreprecio al ganado en Colombia. No hay evidencia pública que lo respalde y preferimos decirlo de frente.

Lo que sí está escrito es el requisito y su fecha. Sin el dato georreferenciado por animal, el eslabón industrial no podrá acreditar debida diligencia ante la autoridad, ni ante compradores que apliquen el reglamento europeo de productos libres de deforestación desde finales de 2026.

Preguntas de equipos de calidad y sostenibilidad

Conversemos antes de que salga la reglamentación

El plazo se cuenta desde que se expida el reglamento, no desde que alguien decida empezar. Si su operación compra ganado en zonas con exigencia de origen, vale la pena tener el esquema probado antes.

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